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miércoles, 27 de mayo de 2015

CINEASTAS EXILIADOS DE CHILE


Este texto es la extracción de la conferencia "Cineastas exiliados de Chile", que impartí el sábado 23 de mayo del 2015; dentro del Segundo Foro Internacional de CIne del Exilio; en la sala José Revueltas del Centro Cultural Universitario -UNAM- , México.


Yo pisaré las calles nuevamente de lo que fue Santiago ensangrentada y en una hermosa plaza liberada me detendré a llorar por los ausentes. Pablo Milanés (Yo pisaré las calles nuevamente).

Ser exiliado

Según el Diccionario de la lengua española, de la Real Academia,  exiliado significa: expatriado. Es decir, alguien que vive fuera de su patria. En realidad ser exiliado va más allá de este significado. Un exiliado es un individuo que por algún motivo -político, militar, religioso, ideológico, entre muchos otros-, ha sido arrancado de la raíces de su tierra. Un exiliado, que jurídicamente puede tener la figura de refugiado o asilado, es alguien que ha buscado abrigo protector en un espacio ajeno al propio.  Es alguien perseguido, alguien que en su país de origen no tuvo la oportunidad de vivir en plenitud. Un exiliado nunca sabe si volverá a la cuna, nunca sabe si volverá a comer en la mesa familiar y mucho menos sabe qué pasos seguirán después de dar los últimos en la propia patria.

El exilio es un fenómeno de migración que ha movido a millones de personas en el mundo desde el origen de los tiempos. Se acentuó para los latinoamericanos a partir de la segunda mitad del siglo XX, motivado principalmente por causas políticas. Las crueles dictaduras militares presentes en Centro y Sur de América, orillaron al éxodo de cientos de miles de personas a diferentes puntos del planeta.

Las dictaduras, causa del exilio.

Para las décadas de los años 60 y 70, hasta mediados de los 80, la represión social y política en la geografía latinoamericana, ya era devastadora. Desde Guatemala hasta Argentina, pasando por el Caribe y las Antillas, los golpes de Estado militares eran recurrentes. Podemos ir de Rojas Pinilla en Colombia a Somoza en Nicaragua o de Videla en Argentina a Pinochet en Chile; y así una larga lista de tiranos represores que persiguieron a todo aquel que se atrevía a cuestionar el autoritarismo político que daba forma a los gobiernos dictatoriales. Casi todos encabezados por militares ávidos de poder, falsos guardianes de la democracia, sirvientes de intereses imperialistas que arrendaban la soberanía de sus patrias al mejor postor. La definición más precisa de las dictaduras la plasmó el gran Pablo Neruda en el poema La United Fruit Co. (Canto General. Neruda, Pablo. Argentina: Seix Barral, 2003 462 p.)

...enajenó los albedríos,
regaló coronas de César,
desenvainó la envidia, atrajo
la dictadura de las moscas,
moscas Trujillos, moscas Tachos,
moscas Carías, moscas Martínez,
moscas Ubico, moscas húmedas
de sangre humilde y mermelada,
moscas borrachas que zumban
sobre las tumbas populares,
moscas de circo, sabias moscas
entendidas en tiranía

Surge el cine del exilio

Los individuos perseguidos por los gobiernos dictatoriales tenían como únicas salidas el exilio, la prisión o la muerte. Dentro del amplio universo de personas en el exilio encontramos a un importante número de profesionales del cine. Hasta ahora no hay un dato exacto o una cifra que nos aproxime al número de cineastas latinoamericanos víctimas de las dictaduras que se hayan exiliado. El común denominador de las dictaduras era la represión en todas sus formas. El cine se erigió como un elemento de respuesta a esa represión ejercida por gobiernos tiránicos. Así lo afirma el brasileño Carlos “Cacá”  Diegues respecto al movimiento que fundó junto al notable Glauber Rocha, en respuesta a la dictadura brasileña de los años sesenta:   “En la generación del cinema nuovo hicimos de la represión un lenguaje, (…) permitimos a Brasil tener un cine vivo y actuante en espera del fin de la dictadura militar”. Esta afirmación no solo define la labor del cine brasileño de protesta, define también la acción de todos los cineastas enemigos de las dictaduras latinas.

El caso que me ocupa: Cineastas exiliados de Chile; es digno de llamar la atención. A partir del violento arribo al poder del General Pinochet en 1973, mediante el golpe de Estado al gobierno chileno que presidía desde 1969 Salvador Allende, la producción cinematográfica de los andinos se redujo a nada. Esto ocasionado en primer orden por la censura que impuso de inmediato el nuevo régimen dictatorial respecto a los trabajos fílmicos realizados; y en segundo orden por la destrucción de la infraestructura y acervo cinematográficos existentes en el país. Además de la persecución, la represión secuestró la libertad creativa de los realizadores. El exilio de los cineastas chilenos fue encabezado por figuras tales como las de Patricio Guzmán, Raúl Ruiz, Miguel Littín y Helvio Soto. Este último director de la película Il pleut sur Santiago  (Llueve sobre Santiago) de 1975, rodada en Francia; que narra las primeras acciones del golpe militar en Chile. Esta cinta enarbolaría el inicio de un fenómeno en la historia de la cinematografía universal conocido como “Cine chileno del exilio”.

La producción en el exilio

Algunos datos revelan que son alrededor de 180 películas producidas por chilenos exiliados, en un periodo comprendido de 1973 a 1983. Una cantidad que supera a la producción histórica de muchos países en el mundo. Cortometrajes, mediometrajes y desde luego largometrajes, de ficción y documental realizados en por lo menos 20 diferentes países conforman lo que se fue conociendo como cine chileno del exilio. Aunque la producción de exiliados realmente nunca se detuvo. Con el fin de la dictadura algunos regresaron a su país, otros viven en un exilio permanente. La cifra de películas producidas fuera de Chile por chilenos es incierta.

Cabe aclarar que nunca se trató de un movimiento. De acuerdo con la historiadora cinematográfica Zuzana M. Pick, quien afirma en su texto “Chilean Cinema: Ten years of exile” (Jump Cut, No. 32, abril 1987, pp. 67-70) “El cine chileno en el exilio nunca ha sido un "movimiento". La dispersión de los cineastas, las condiciones de producción en los diferentes países y la distribución limitada de algunas de sus películas no han sido favorables a la propuesta de una organización estructurada. De hecho, esta dispersión ha tenido en última instancia resultados positivos.”

Nombrar o enlistar a todos los cineastas chilenos junto con su obra producida en el exilio requiere de un trabajo cuasi enciclopédico. Aquí abordo los casos que desde mi óptica son los más representativos del fenómeno. Ya sea por su valor histórico, por su valor cinematográfico y por el impacto que algunos autores chilenos han tenido sobre mi visión como profesional del cine.

Gran problema, grandes directores

Es paradójico que la oscura y violenta época dictatorial pinochetista dio origen a una etapa brillante de creación cinematográfica chilena, toda producida fuera de su propio territorio, con fondos privados o públicos ajenos al país andino.

Con los desplazamientos individuales o masivos llegaron a territorio mexicano, procedentes de Chile gran cantidad de exiliados. No todos apegados a las figuras de asilado o refugiado, pero si exiliados. Uno de ellos fue Miguel Littín, que en su paso por el exilio en territorio mexicano antes de ir hacia España; realizó  su más grande obra, Actas de Marusia, producida en 1975 con capital mexicano; rodada en Chihuahua. Basada en la obra homónima del escritor Patricio Manns. Donde narra un violento suceso en la mina Marusia, al norte de Chile a principios del siglo XX. La persecución del gobierno y los militares a los trabajadores que nos muestra la cinta, retrata metafóricamente el momento del inicio de la dictadura chilena.  Este filme se significa como una de las más preciadas joyas de la cinematografía mexicana de todos los tiempos. Una súper producción nominada al Óscar de la Academia como mejor película extranjera en 1976.




Un filme del mismo autor que merece ser visto y recordado es Acta general de Chile, un documental que Miguel Littin realizó de forma clandestina en 1985. Es una película que se divide en 3 partes y muestra al Chile de la dictadura visto por un exiliado. El cine chileno del exilio también generó literatura, y es con este trabajo fílmico que se genera una gran obra escrita por la extraordinaria pluma de Gabriel García Márquez, La aventura de Miguel Littin, clandestino en Chile (Ed. Diana. México. 1986.); un reportaje poético que nos lleva de la mano de un expatriado que regresa clandestinamente a su país para rodar un documental. Con esta lectura no solo nos aproximamos al sentir de uno de los cineastas chilenos en el exilio más audaces en su quehacer, también nos adentramos en el sentir de un pueblo oprimido por la tiranía. Littin, el cineasta que desafió a Pinochet, que burló un agudo y paranoico sistema de inteligencia nacional.

Otra gran figura del cine del exilio es Raúl Ruíz, ícono de la cinematografía contemporánea, quien tuvo que emigrar primero a Argentina  y después a Francia, dónde pasó la etapa más brillante de su carrera. Ruíz se convirtió en el cineasta exiliado más prolífico, su filmografía como director presenta 119 títulos, tales como: Diálogos de exiliados (1974) o La hipótesis del cuadro robado, una de las 10 mejores películas de Francia en los 70. Es pertinente apuntar que el grueso de la obra de Ruíz, así como el de todos los cineastas chilenos que tuvieron que expatriarse no se basa en argumentos sobre el exilio. Algunos han dedicado más trabajos fílmicos al respecto, pero ya asentados en diferentes partes del orbe, los directores andinos diversificaron su obra y propuesta cinematográfica.

No puedo dejar de mencionar a Patricio Guzmán, un referente para los que hacemos cine documental. Uno de los más grandes realizadores de este género en la historia del cine. Autor de la extraordinaria película “La batalla de Chile”, documental que se divide en tres partes: La insurrección de la burguesía (primera parte); El golpe de Estado (segunda parte); El poder popular (tercera parte). Este valioso documento fílmico, hecho en blanco y negro, retrata de manera fiel la crisis que se originó desde el principio del gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende, hasta el fatídico 11 de septiembre de 1973, día del golpe militar.

Nostalgia de la luz (2010) es uno de los más recientes documentales realizado por Patricio Guzmán. Es quizá es el trabajo cinematográfico más filosófico de todos lo que han hecho los cineastas chilenos en el exilio. En esta película Guzmán aborda de manera magistral temas tan difíciles en el cine, tales como el tiempo y el espacio, conjugados con la dolorosa exposición emocional de algunos personajes afectados por la dictadura.




No puedo dejar de mencionar un impactante documental realizado por Marianne Teleki sobre su esposo, mi amigo Héctor Salgado, originario de la provincia de Tomé; a quien tuve la fortuna de conocer hace algunos años, cuando ambos nos encontrábamos en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, él presentando su película “Circunstancias especiales” (2007) y yo presentaba “Cerca del olvido” (2008). El trabajo de la dupla Teleki - Salgado ha sido uno de los proyectos fílmicos más valientes que he conocido. El caso de Héctor Salgado merecía ser llevado al cine; detenido a los 16 años, exiliado a los 19, regresó casi treinta años después para enfrentar cara a cara a los militares que habían sido sus captores, sus torturadores, en búsqueda de justicia para su caso, para el caso de miles de víctimas de una feroz fuerza dictatorial.




Legado histórico

Directores, actores, guionistas, y demás profesionales del cine han formado lejos de su patria un acervo cinematográfico que se significa como legado de su pasado reciente a las nuevas generaciones, no solo de chilenos, también es un legado para el mundo entero. Nombres que merecen ser ovacionados como el de Pedro Chaskel y Gastón Ancelovici, fundadores de la Cineteca Chilena del Exilio, un esfuerzo por recopilar los trabajos fílmicos de sus compatriotas, desde 1974. Además de que ambos también aportaron obra como realizadores. El legado también lo han dejado notables directoras como Marilú Mallet, exiliada en Canadá; Valeria Sarmiento en Francia, esposa de Raúl Ruíz; y Angelina Vázquez desde Finlandia.  

El mundo del cine les debe rendir homenaje perpetuo a todos los que se armaron con una cámara para combatir de la forma más honesta a los más deshonestos, a los más violentos. Yo como cinéfilo y como cineasta les agradezco el gran herencia audiovisual que nos han dejado.




viernes, 8 de mayo de 2015

LOS FARSANTES


La mentira, la corrupción y la farsa son adjetivos cotidianos en el lenguaje de nuestro tiempo. Ningún espacio y ningún medio están exentos de ser invadidos por estos y otros males. El mundo de la cultura no se salva, tal como lo afirma Víctor Roura:

“El mundo de la cultura es como todos los mundos posibles. Es un mundo habitado por personas inteligentes e incultas, sagaces y falsas, ingeniosas y despistadas, astutas y oportunistas, talentosas y definitivamente estultas, arribistas y endiosadas, mediocres e insólitamente acomplejadas. (ROURA, VÍCTOR, Cultura, ética y prensa, México: Paidós. 2001.)

Diariamente, gracias a las bondades tecnológicas que otorga el presente, surgen desde la oscuridad y el vacío intelectual entes apócrifos que sin el menor esfuerzo y escudados en la mentira, pueden presentarse como escritores, periodistas, cineastas, etc., basta con que se otorguen a si mismos el título que mejor les plazca y lo incluyan dentro de sus perfiles en redes sociales, o pueden ir más allá. Probar suerte como colaboradores de algún medio de comunicación emergente y mentir sobre su persona, sobre su oficio, sobre su actividad profesional, sobre su obra, casi siempre pobre o inexistente.

La actividad de un profesional en cualquier área de desempeño, sea cultural o no, va más allá de tener un registro fotográfico que pudiera ilustrar su actividad o área de labores. El quehacer profesional debe estar sustentado por un aprendizaje real, debe estar sustentado por un bagaje de conocimientos aplicables a tal actividad y en la mayoría de los casos debe estar avalada por alguna institución académica que otorgue licencia para realizarla.

Es vergonzoso ver como algunos farsantes de la cultura mienten sobre su formación académica, mienten sobre sus habilidades y conocimientos. Esto con el afán de obtener reconocimiento público sobre sus personas. Es sorprendente ver que algunos de estos mediocres y acomplejados entes sobrevivan gracias a sus ilusorios y delirantes dichos, conquistando simpatías ingenuas e inocentes.

Algunos de estos incultos mitómanos publican textos sin antes haber leído un libro en todo su existir, algunos de estos farsantes no saben diferenciar la K de la Q. Algunos de estos embusteros demuestran su miseria profesional atropellando con la deshonestidad a quienes son verdaderos profesionales de las artes y la cultura. Aparecen de la nada directores de cine que con el solo hecho de pararse detrás de una cámara, sin tener idea de plástica, guión, puesta en escena, óptica y un largo etcétera; ensucian una noble, compleja y apasionante actividad.

Los auténticos profesionales de la cultura no se ocupan más de una selfie que de su labor, no se ostentan como algo o alguien que no son. El profesional honesto no miente, no destruye, no engaña, no delinque. Los que no mentimos no necesitamos parlotear ni demostrar con fotos de redes sociales nuestra actividad. Los que somos honestos dejamos que nuestro trabajo y resultado del mismo comunique nuestras intenciones como parte del engranaje cultural y social al que pertenecemos.


Los farsantes en el cine, en la literatura, en la cultura, no son gratos. Los farsantes no pueden engañar a todo el mundo todo el tiempo.

martes, 29 de julio de 2014

El conflicto Palestino - Israelí


Palestina - Israel

El texto que a continuación comparto es el mismo publicado el día 21 de noviembre de 2012 en Milenio Diario, en mi columna "Desde el proyector". Es sobre un tema que desafortunadamente sigue más vivo que nunca: el conflicto Palestino - Israelí. Existe una muy vasta producción cinematográfica al respecto, las películas que cito en este escrito me han parecido impactantes y fieles a una difícil realidad.


Entendiendo el conflicto Palestino - Israelí


"Traigo en una mano la rama de olivo y en la otra el arma de los que luchan por la libertad, no permitan que deje caer el olivo.Yasir Arafat.

En los últimos días ha sido constante el tema del conflicto Palestino - Israelí. Hoy el conflicto tiene carácter multimedia, tiene presencia en televisión, prensa escrita y radio, además de todo lo que existe en internet acerca del tema, también debemos sumarle el importante espacio que se le dedica en las redes sociales. La gran mayoría de opiniones que escucho y leo, principalmente de occidente, me parecen fuera de lugar, carentes de argumentos sólidos, perdidas en la ignorancia de un conflicto que comenzó hace muchos años, a finales del siglo XIX. Tratar de entender el conflicto que sostienen israelíes y palestinos no es materia imposible, lo que pareciera imposible es encontrar opiniones equilibradas al respecto. Dentro del amplio mundo de información del que disponemos en la actualidad, resulta paradójico que los puntos de vista sean cada vez más radicales. Quizá un breve repaso a la historia del conflicto ayude a comprender la actualidad de tan grave problema. Una lectura que me parece objetiva y veraz es "Imagen y realidad del conflicto Palestino - Israelí", (Ed. Akal) de Norman Finkelnstein. De manera muy clara el autor explica a detalle el origen y desarrollo de un conflicto que se significa en tragedia humana.

El cine ya sea documental o de ficción, entre otras muchas virtudes, puede funcionar como una herramienta para entender ciertos entornos, para acercarnos a realidades que parecen lejanas. Se ha producido mucho cine al respecto del conflicto Palestino - Israelí. La gran mayoría de las películas sobre este tema presentan un punto de vista parcial, ya sea atacando o defendiendo a uno de ambos protagonistas del problema. Es absolutamente normal que las partes en conflicto usen todos los medios a su alcance para tratar de convencer a la opinión internacional acerca de sus propósitos bélicos, lo que no es normal es plantear una postura hacia cualquiera de los actores del conflicto sin tener conocimiento de causa. Dentro de toda la producción fílmica al respecto, rescato numerosos títulos que nos dan un claro panorama de lo que ha ocurrido y ocurre en ese punto tan frágil y sensible. La primer película que me viene a la mente al tocar este tema es Promesas (Promises; Carlos Bolado, Justine Shapiro y B.Z. Goldberg; 2001), un extraordinario documental, que aborda a la parte más inocente del problema, pero que ya resienten el efecto nocivo del conflicto, niños que han crecido con la guerra como asunto cotidiano, y con el odio como alimento diario desde la cuna. Promesas es un documento cinematográfico que sigue vigente, para todo aquel que tenga interés de conocer más del problema en su forma humana, esta es una película obligada.




Otra magnífica cinta sobre este penoso conflicto es la italiana Domicilio Privado (Private; 2004) ópera prima de Saverio Constanzo. En este filme podemos ver el conflicto desde la intimidad de una familia palestina, basada en una historia real, es como su título lo indica, la parte privada y menos culpable del conflicto la que se ve abruptamente invadida y violentada. No puedo dejar de mencionar uno de los trabajos más originales que  ha llevado el conflicto Palestino - Israelí al cine, se trata de un filme casi biográfico, el del palestino Elia Suleiman,El tiempo que nos queda (Le Temps qu'il reste, 2009). En este trabajo podemos ver resumidos más de 50 años del conflicto. Con mucho humor y maestría emocional nos muestra Suleiman la evolución de la disputa entre Palestina e Israel. Solo un trabajo de ficción nos puede dar un toque de humor ante la agresiva realidad, El tiempo que nos quedaconjuga de manera perfecta el drama real con la imaginación de Suleiman. Paraíso ahora(Paradise now, 2005), es una magnífica película palestina que también sugiero para quien se interese en el tema que hoy ocupa esta columna. Es un drama que aborda la angustia y desesperación de la resistencia palestina. Es un filme que cuestiona de manera directa el uso del terror como arma de defensa, es un trabajo con alto valor moral. 




Para entender el conflicto Palestino - Israelí comencemos por no sentirnos  judíos o palestinos, comencemos por sentirnos humanos. Respetemos a unos y otros. Extendamos nuestra mano a la gente que padece los horrores de una interminable guerra.

lunes, 30 de junio de 2014

Cine y fútbol


Un tema que me apasiona tanto o más que el cine es el fútbol. En este momento es difícil no hablar del tema. Es por eso que a continuación presento en forma íntegra, la columna escrita por mi: "Fútbol, fútbol"; publicada en  Octubre de 2012 en el espacio que ocupé por algún tiempo en Milenio Diario, "Desde el proyector".

Fútbol, fútbol

"Todo cuanto sé con mayo certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres se lo debo al fútbol." Albert Camus.

El fútbol es junto el cine, una de mis grandes pasiones, aunque la relación entre uno y otro no ha resultado del todo venturosa, son contadas las películas que abordan al fútbol de manera prodigiosa.

Al igual que el cine, el fútbol es uno de los grandes negocios con más poder de lucro en la actualidad. Ambos llegaron a México procedentes de Europa con muy poco tiempo de diferencia. Primero llegó el cine en el ocaso del siglo XIX, llegaría directamente hasta el bosque de Chapultepec para filmar al Presidente Porfirio Díaz; enseguida llegó el fútbol,  fue en los albores del siglo XX cuando el balón comenzó a rodar en tierras hidalguenses, con los mineros de la compañía Real de Monte. El cine se popularizó más rápido que el fútbol en nuestro país. Para cuando el fútbol alcanzó la madurez deportiva, el cine no tardó en voltear hacia este deporte que se convertía en un elemento de atracción para las masas; así que no resultó descabellado que a mediados de la década de los 40 se filmara la primera película cuyo principal eje narrativo era el fútbol. Los hijos de Don Venancio (1944), dirigida y protagonizada por el inmortal Joaquín Pardavé, acompañado del primer gran ídolo del fútbol mexicano, Horacio Casarín, implacable goleador del entonces equipo del pueblo, el Atlante. La película aborda el tema de la migración española a México, y qué mejor manera de retratarlo que con la rivalidad del mexicanisimo Atlante en contra del histórico Asturias F.C., ambos equipos tradicionales en la capital del país por aquellos años. Esta película sorprende por los recursos técnicos con los que fue realizada, lograr las tomas que plantea Joaquín Pardavé dentro del terreno de juego, debió resultar asombroso para aquella época. Fue tal la aceptación de este filme que mereció una secuela dirigida por el mismo Pardavé, Los nietos de Don Venancio (1946), repitiendo la misma fórmula, tema y elenco con algunas variantes. Aún con el éxito de este par de cintas el fútbol perdió terreno en el cine nacional, otros deportes como el box o la lucha libre acaparaban las producciones del subgénero deportivo, incluso aparecieron películas sobre ciclismo, fútbol americano, béisbol y hasta clavados. Fue hasta los 60 que el cine mexicano volvió a retomar al fútbol, con no muy buena fortuna, aprovechando el gran momento que vivían las Chivas Rayadas de Guadalajara con su histórico campeonísimo, se realizaron un par de películas, Las Chivas Rayadas (Manuel Muñoz, Alberto Mariscal, 1964) y Los futbolistas fenómenos (Manuel Muñoz, Alberto Mariscal, 1964), ambas protagonizadas por el cómico Antonio Espino "Clavillazo", con breves apariciones de históricos jugadores del Guadalajara como Salvador Reyes o Nacho Calderón. Este par de de películas no aportan mucho al cine ni al fútbol, pero retomaron el interés del cine por el deporte de las grandes masas en nuestro país. Quedando atrás la época de oro del cine mexicano y plena decadencia cinematográfica, aparecerían algunas películas futboleras, muy malas todas, tales como: El futbolista fenómeno (Fernando Cortéz, 1979), protagonizada por Adalberto Martínez "Resortes", de las peores películas de fútbol que he visto; El Chanfle (Roberto Gómez Bolaños, 1979), tuvo secuela, El Chanfle 2 (1982) dirigida por el mismo Chespirito; el colmo fue Chido Guan el tacos de oro (Fernando Arau, 1986) una película que muestra el camino perdido del cine mexicano en los 80. Ya en la época contemporánea veríamos títulos como Atlético San Pancho (Gustavo Loza, 2001) y Rudo y Cursi (Carlos Cuarón, 2008).  

En el plano internacional tampoco ha sido tan vasta la producción de películas alusivas al fútbol. Victory (John Huston, 1981), cinta cuya único gran mérito fue  reunir a grandes estrellas del fútbol mundial como Bobby Moore, Osvaldo Ardiles y el mítico Rey Pelé, acomponañando al protagonista Silvester Stallone. En el presente el cine ha tratado de ser más convincente con el público futbolero, Goal (Danny Cannon, 2005) protagonizada por el mexicano Kuno Becker, incluye equipos reales y retrata el sueño de millones de jóvenes. Para mi la mejor película sobre fútbol es Maradona by Kusturica (Emir Kusturica, 2008) documental que aborda el presente y pasado del genio del balompié, dentro y fuera de las canchas, una cinta llena de sensibilidad y humanismo. 

¿Usted qué prefiere? Cine ó fútbol ó cine y fútbol.

jueves, 21 de marzo de 2013

Mi salida del Diario

"¿Cuál es el primer deber del hombre? La respuesta es muy breve: ser uno mismo." Henrik J. Ibsen

Tenía mucho tiempo que no publicaba una entrada en este blog. El principal motivo de no compartir nada en este espacio, es que lo que tenía que decir o lo que tenía que compartir, lo hacía en mi columna [Desde el Proyector] , misma que escribía para Grupo Milenio, y se publicaba semanalmente los días miércoles; desde Marzo del 2012 hasta Marzo del 2013. 

A lo largo de de un año compartí anécdotas, conceptos y opiniones cinematográficas. Tuve el privilegio de contar con un espacio en un medio de comunicación masiva, mismo que me permitió expresarme con toda libertad, sin restricciones, sin amonestaciones, sin lineas editoriales a seguir. En mi columna vertía muchas de mis vivencias o aprendizajes adquiridos como cineasta, principalmente escribía sobre el sentir de un ser humano obsesionado y poseído por la magia del cine. Desde luego que estoy y estaré agradecido con Grupo Milenio por el espacio y la confianza que me otorgaron.

Me siento afortunado de saber que ese espacio de letras que invadía un diario semanalmente, fue muy bien recibido por el público lector. Es gratificante saber que existen personas que semana a semana esperaban una entrega de [Desde el Proyector]. El solo hecho de que una persona disfrute lo que uno escribe es altamente satisfactorio. 

Mi abrupta salida de Milenio Diario ha sido una decisión absolutamente personal, que tomé después de una reflexión en torno mi aportación a este importante medio de comunicación. Tomando como primer concepto la cita de Ibsen que acompaña esta entrada: ¿Cuál es el primer deber del hombre? La respuesta es muy breve: ser uno mismo. Estoy convencido que el ser humano ante ninguna circunstancia debe renunciar a sus principios. En este caso un principio profesional dicta, que ante cualquier servicio que se otorgue, se debe recibir una justa remuneración por el mismo. 

No digo, ni pienso, que con mi aportación semanal al Diario, se vendieran más o menos periódicos; ni tampoco digo o pienso que con mi aportación, el Diario adquiriera más o menos prestigio. Pero lo que si pienso y digo, es que a final de cuentas mi aportación semanal al Diario, era un servicio que yo les prestaba, mismo que refleja tiempo y esfuerzo en su realización; esfuerzo intelectual, que parece no apreciar, ni tomar en cuenta la política corporativa del Diario, esto para efectos de justa y pertinente compensación por el mismo. Mis peticiones al interior del Diario parecieron no escucharse. No obtuve una respuesta, no hubo comunicación, curioso, en un medio de comunicación.

Yo seguiré mi camino, siempre tratando de ser yo mismo, siendo yo mismo. Siempre del lado de la justicia, siempre del lado de la razón, siempre con respeto a mi mismo, por ende con respeto a lo demás.

En el camino del cine y de las letras seguro pronto nos encontraremos. Esta vez Desde el proyector no se apaga la luz, es solo un intermedio.


jueves, 5 de abril de 2012


La entrada que les presento a continuación es una réplica de mi columna Desde el proyector publicada en Milenio Diario, Hidalgo, espero que la disfruten.

«El cine para mí es un arte de la
prosa. Definitivamente, se trata
de filmar la belleza pero sin que
se note, sin que se note para
nada.» François Truffaut

Esta columna será dedicada al cine, mi pasión, mi oficio. Escribiré desde mi posición de espectador y también lo haré desde mi posición de profesional en la materia.

El cine sigue siendo para mí un espacio mágico, y qué elemento más mágico dentro de ese espacio que el proyector. Los primeros recuerdos que tengo de mi presencia en una sala cinematográfica son claramente dos: El haz de luz que brotaba de la cabina de proyección y el característico ruido que generaban los antiguos proyectores.

El proyector es quizá junto con la cámara uno de los elementos más románticos del cine. Recordemos que las primeras cámaras, aquellas de los Hermanos Lumière de finales del siglo XIX, cumplían una doble función, filmar y proyectar. Desde el proyector nace la luz, sin luz no hay imagen, sin imagen no hay magia, sin magia no hay cine. Valga recordar el Cinema Paradiso (Italia, 1988) de Gisuppe Tornatore, quien retrata magistralmente la magia y misticismo de la sala de proyección con los inolvidables Salvatore y Alfredo.

Desde el proyector junto con el nacimiento del cine en nuestro país se mitifico la figura del proyeccionista, quien ante cualquier falla sonora o visual era regañado por el público asistente a la sala, al grito de cácaro!

La imagen en movimiento no nos ha dejado de sorprender, desde la aparición de la muy lejana linterna mágica aparecida en el siglo XVII, invento precursor del cinematógrafo, hasta la aparición de los proyectores 3D, ya en nuestro tiempo. El proyector fue, es y será para siempre linterna mágica.

Desde aquí, desde el proyector, compartiré experiencias y anécdotas que he tenido dentro del quehacer cinematográfico, será también un espacio de charla sobre el amplio y maravilloso universo del cine.

Truffaut, el precursor de la nouvelle vague francesa decía que el crítico de cine debía ser un intermediario entre el autor y el público, yo no pretendo ser crítico, pero este si será un espacio intermedio entre realizadores y espectadores.

Para mí como para muchos cineastas, sobre todo del pasado, escribir de cine, es vivificar la actividad cinematográfica. Pioneros del cine soviético como Kuleshov, Pudovkin o Eseinstein en épocas de crisis que no tenían herramientas para filmar se dedicaban a escribir sobre cine. Después de ellos otros históricos del cine harían lo mismo, Bazin, Romer, Godard, por citar algunos. Quizá el más prolífico de todos lo que han escrito de cine desde el cine, ha sido François Truffaut. Muchos otros cineastas han usado la pluma para escribir sobre teoría, ensayos, biografías, tal es el caso del ruso Andrei Tarkovski y su excelente libro Esculpir en el tiempo; el cinefotógrafo español Néstor Almendros con su autobiografía Días de una cámara, o el norteamericano Sidney Lumet y su magistral libro Así se hacen películas. Y muchos otros que entendieron que el cine no solo se ve, también se escribe, también se lee.

Debo aclarar que este espacio no es exclusivamente dedicado a los amantes del cine, es dedicado a cualquier lector que quiera acercarse a una columna libre de ostentaciones y adornos, que tiene como protagonista al fascinante mundo del bien llamado séptimo arte, hoy más industria que arte.

Escribir de cine es para mí un placer, desde hace muchos años es junto con el fútbol tema central de mis charlas de café, hablar sobre cine no necesariamente tiene que ser solemne o monótono, de hecho jamás debería de ser así. Conversar de cine tampoco quiere decir que solo se hable de realización o de las películas de la cartelera, no, también se habla de festivales, de actores, de recuerdos, del celuloide, del video, de la ficción, del documental, del corto, del largo, del blanco y negro, del color, son charlas que jamás concluyen.

Hay mucho que escribir de cine, mucho que platicar, mucho que ver y espero mucho que realizar.

Esta columna está abierta al diálogo con ustedes lectores, hoy las redes sociales nos permiten esa interacción, cualquier comentario lo recibo con gusto en mi cuenta de twitter.

Desde el proyector, bienvenidos lectores!

martes, 31 de enero de 2012

CERCA DEL OLVIDO

El siguiente texto es una crónica escrita por mi, publicada en el número 162 del mes de marzo de 2008 en la Revista Cine Premiere (México). Esto lo escribí gracias a la invitación de Carlos Gómez Iniesta editor de Cine Premiere, previo al estreno de mi película documental  Cerca del Olvido en el vigésimo sexto Festival Internacional de Cine en Guadalajara.

Lo confieso: cuando se dio una charla y mi madre me cuestionó, tras ver un programa televisivo, si conocía algún dato de la República Árabe Saharaui, yo no tenía la menor idea, primero, de la existencia de aquel país y. mucho menos, sobre todo de lo que ocurría en él. Gracias a esa conversación despertó en mí la curiosidad por saber algo de aquel enigma, el Sahara Occidental.
Había pasado exactamente una semana de aquella plática cuando, por una rara circunstancia del destino, conocí al embajador de la RASD (República Árabe Saharaui Democrática) en México, Ahmed Mulay Alí Hamadi. Le manifesté mi interés por saber má acerca de su país y me envió cualquier cantidad de datos, textos, ensayos, y por la emoción que te brota al conocer algo nuevo, lo devoré todo. Supe que su independencia data apenas de 1976, que al otro día de obtenerla -se separaron de España- fue invadido por Marruecos y Mauritania, y al poco tiempo consiguieron expulsar a los mauritanos. También aprendí que Marruecos construyó un gran muro de 2,500 kms, que divide al país de Norte a Sur, al igual de la existencia de cinco millones de mina terrestres en territorio libre, que el conflicto con el Reino de Marruecos supera los 30 años sin solucionarse, y que hay más de 300 mil personas viviendo en un inmenso campo de refugiados conocido como la Hammada -en español significa "la nada", y está ubicado en territorio facilitado por el gobierno argelino-.
Al profundizar en el tema, los datos escalofriantes continuaban llegando, y no fue sino hasta que terminé de leer un pequeño texto de Eduardo Galeano, titulado Muros, que nació la idea de tomar una cámara, ir hasta el Sahara y filmar una película. ¿Por qué? El escritor uruguayo dijo algo muy atinado: cuando se levantó el Muro de Berlín todo el mundo habló de eso, fue noticia hasta su afortunada caída; hoy, todo mundo escribe y filma sobre el muro entre Gaza e Israel; en México es noticia de los días la muralla de la frontera Norte con Estados Unidos. ¿Pero quién habla de un muro de 2,500 kms en medio del desierto que divide a un país desde hace tres décadas?

EL PAÍS DIVIDO EN FOTOGRAMAS 
 Esto se lo comuniqué, tal cual, al Embajador Ahmed Mulay, quien lo recibió con agrado y sorpresa. Empecé, apoyado por la embajada saharaui, una investigación formal que requirió de documentos, material iconográfico y audiovisual. Hasta allí la parte romántica, el sueño, la ilusión de tener algo que contar a través del cine, mi pasión.
El siguiente paso fue la conjunción del equipo y la consecución de recursos financieros. Por las características del proyecto, en particular el largo viaje y las difíciles condiciones de rodaje, necesitaba un crew reducido. El primero en integrarse fue mi amigo Raúl Gallardo, a quien invité para la producción ejecutiva: aceptó  sin dudarlo y desarrollamos juntos la línea argumenta. Se integrarían también un fotógrafo y un sonidista.
Raúl y yo nos asociamos y juntos empezamos a buscar el dinero que nos permitiera rodar en el Sahara. Tarea más que complicada: buscamos, buscamos y seguimos buscando. A nadie le convenció. Y así decidimos arriesgarnos nosotros mismos. La ayuda de nuestras familias fue fundamental, y con el capital de ambos en juego, estábamos listos para iniciar una gran aventura.
Con el equipo completo y el proyecto aprobado por el gobierno saharaui, viajamos con presupuesto limitado hasta Argel, Argelia, vía París. Permanecimos cuatro días hasta que tomamos el vuelo que nos llevó hasta  Tindouf, la ciudad más cercana en relación a los campos de refugiados saharauis, donde viviríamos los próximos 6o días. 
Las sensaciones al momento de pisar suelo africano resultaron raras. Sentimientos encontrados, emociones fuertes, un mundo totalmente desconocido para nosotros: el universo árabe-africano, maravillosos, simplemente maravilloso. Desde el inicio de nuestra breve estancia en Argel fuimos objeto de la más amplia hospitalidad islámica: toda la gente nos recibió con gran calidez. Serán inolvidables todas las muestras de apoyo de gente que no nos conocía y aportó algo a este proyecto.

LA BONDAD DEL DESIERTO
Después de un agotador vuelo de más de cinco horas de Argel a Tindouf, nos trasladamos por tierra en un vehículo facilitado por el gobierno saharaui hasta Rabuni -hoy capital provisional de la RASD ubicada en ese intrínseco terreno conocido como "la nada"-. Después de la bienvenida oficial por parte de las autoridades locales, nos trasladamos hasta un campamento llamado 27 de febrero (en alusión al día en que la RASD celebra su independencia de España).
Allí conocimos a una familia de seis miembros con la que viviríamos el resto de nuestra estadía, los saharauis son beduinos. Los clanes, a pesar del tiempo y las condiciones, mantienen vivas todas las tradiciones de los nómadas del desierto: beber té verde, comer cous cous con camello (plato típico magrebí), hacer pan en hornos de piedra o recibir al extranjero como un visitante distinguido, aún laten en la cotidianidad.  Lo único que no conservan, por obvias razones, es el constante movimiento de un lugar a otro.
Después de dos o tres días que nos tomó adaptarnos al clima desértico, al brusco cambio alimenticio y a reconocer el entorno geográfico, comenzamos el arduo rodaje de Cerca del olvido.
La primera barrera fue el idioma: si bien es cierto que fueron colonia española cerca de 100 años, no todos hablan castellano, pues la lengua oficial es el hasaní -fusión entre el árabe clásico y antiguas lenguas de los beduinos-. Pronto con un mínimo de palabras, conseguimos comunicarnos con lo más básico. Después encontramos un interprete que se ofreció a colaborar con nosotros y ese problema quedó resuelto.
Abrazamos los hábitos de aquel maravilloso pueblo, Las condiciones de vida son difíciles: no hay agua, los alimentos son limitados, no hay servicios. En poco más de dos meses, nos bañamos en promedio una vez cada siete días, desayunábamos dátiles con leche de camella o de cabra, comíamos cous cous con camello, a veces lentejas o arroz. Por las condiciones del terreno no se cuenta con drenaje: sin embargo sus niveles sanitarios son altos, no hay epidemias. Es difícil concebir que en pleno siglo XXI exista un lugar así: el concepto de "infrahumano" no describiría el lugar, pero su gente lo dice, lo sabe.
La película captura la difícil situación en vida de los saharauis, pero desde el punto de vista de los niños que habitan el campamento 27 de febrero. Ellos nos explican por qué están allí, cómo viven, de qué viven. Nos hablan de sus sueños, sus ilusiones, sus metas. Mucho lo comunican a través de sus dibujos, infantiles trazos que cobran vida en el filme, Como director, no pretendo mostrarlos como víctimas: sólo me corresponde exponer, con mi estilo y mi óptica, un gran problema de humanidad, Al público le tocará tomar una postura ante lo expuesto en Cerca del olvido.

EL OBLIGADO RETORNO
De regreso en México y con los bolsillos vacíos iniciamos la postproducción, el proceso más difícil ya que no encontramos apoyos. Recurrimos a todas las instancias posibles, y al final de cuentas mi madre, Ma. Guadalupe Mendoza, se integró como productora asociada después de todas, absolutamente todas las puertas se habían cerrado. Ninguna entidad dedicada al apoyo del cine nacional creyó en este documental. Eso no detuvo a Cerca del olvido, que hoy forma parte de la Selección Oficial del Festival Internacional de Cine en Guadalajara en la categoría de Mejor largometraje documental mexicano.
Así pues, la aventura continúa, el momento al que cualquier director aspira: la exhibición y difusión de su película. Hay una gran experiencia de vida que cambió mi visión del mundo, mi percepción sobre el ser y , sobre todo mi concepto de la gran cultura árabe-islámica.