"¿Cuál es el primer deber del hombre? La respuesta es muy breve: ser uno mismo." Henrik J. Ibsen
Tenía mucho tiempo que no publicaba una entrada en este blog. El principal motivo de no compartir nada en este espacio, es que lo que tenía que decir o lo que tenía que compartir, lo hacía en mi columna [Desde el Proyector] , misma que escribía para Grupo Milenio, y se publicaba semanalmente los días miércoles; desde Marzo del 2012 hasta Marzo del 2013.
A lo largo de de un año compartí anécdotas, conceptos y opiniones cinematográficas. Tuve el privilegio de contar con un espacio en un medio de comunicación masiva, mismo que me permitió expresarme con toda libertad, sin restricciones, sin amonestaciones, sin lineas editoriales a seguir. En mi columna vertía muchas de mis vivencias o aprendizajes adquiridos como cineasta, principalmente escribía sobre el sentir de un ser humano obsesionado y poseído por la magia del cine. Desde luego que estoy y estaré agradecido con Grupo Milenio por el espacio y la confianza que me otorgaron.
Me siento afortunado de saber que ese espacio de letras que invadía un diario semanalmente, fue muy bien recibido por el público lector. Es gratificante saber que existen personas que semana a semana esperaban una entrega de [Desde el Proyector]. El solo hecho de que una persona disfrute lo que uno escribe es altamente satisfactorio.
Mi abrupta salida de Milenio Diario ha sido una decisión absolutamente personal, que tomé después de una reflexión en torno mi aportación a este importante medio de comunicación. Tomando como primer concepto la cita de Ibsen que acompaña esta entrada: ¿Cuál es el primer deber del hombre? La respuesta es muy breve: ser uno mismo. Estoy convencido que el ser humano ante ninguna circunstancia debe renunciar a sus principios. En este caso un principio profesional dicta, que ante cualquier servicio que se otorgue, se debe recibir una justa remuneración por el mismo.
No digo, ni pienso, que con mi aportación semanal al Diario, se vendieran más o menos periódicos; ni tampoco digo o pienso que con mi aportación, el Diario adquiriera más o menos prestigio. Pero lo que si pienso y digo, es que a final de cuentas mi aportación semanal al Diario, era un servicio que yo les prestaba, mismo que refleja tiempo y esfuerzo en su realización; esfuerzo intelectual, que parece no apreciar, ni tomar en cuenta la política corporativa del Diario, esto para efectos de justa y pertinente compensación por el mismo. Mis peticiones al interior del Diario parecieron no escucharse. No obtuve una respuesta, no hubo comunicación, curioso, en un medio de comunicación.
Yo seguiré mi camino, siempre tratando de ser yo mismo, siendo yo mismo. Siempre del lado de la justicia, siempre del lado de la razón, siempre con respeto a mi mismo, por ende con respeto a lo demás.
En el camino del cine y de las letras seguro pronto nos encontraremos. Esta vez Desde el proyector no se apaga la luz, es solo un intermedio.
